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¿Siempre habías querido saber por qué en ocasiones se pierde el deseo sexual? Pues si en tu cabeza respondiste sí, vas a amar a nuestra invitada Mariana Kersz, porque, en este artículo, resolverá todas tus dudas sobre el erotismo y el deseo sexual. Mariana, una es psicóloga y sexóloga argentina que, con su impecable trabajo, te da respuestas concretas para resolver cada dificultad sexual o de tu vida cotidiana. Si te llama la atención este tema tan interesante, ¡¡lee lo que Mariana tiene para contarte!!

Enciendo la cámara de mi consultorio virtual. Me encuentro con Emilia de 34 años. Con un gesto preocupado, me dice que no siente nada. Así: nada. Le pregunto qué significa que no sienta nada, y me dice que perdió por completo el deseo sexual, no sólo con Ramiro, su pareja desde hace 4 años, sino en general, no se siente estimulada, no encuentra el placer que tenía al inicio de la relación. Hace muchas comparaciones verbales refiriéndose a “como antes”, a esa Emilia de hace 4 años atrás que se sentía conquistada, embelesada, halagada y todas las adas que se te ocurran. Emilia es sólo una de las cientos de personas que mes a mes consultan en relación al deseo y que encuentran respuestas en el tratamiento adecuado.

Pero, ¿Por qué pasa esto? ¿Es verdad que la rutina aplasta el deseo sexual? Cuando hablamos de deseo sexual hablamos de fantasías, pensamientos eróticos, recuerdos sensuales, espacios placenteros para contigo misma o con otra persona. En el deseo, el primer paso ante el estímulo sexual, que desencadena una respuesta llamada: respuesta sexual humana, puede ocurrir su contraria: que no se despierten fantasías, que la imaginación esté aplanada y que los espacios para el placer sean nulos o francamente escasos.

Esta pobreza en las fantasías o la ausencia en el deseo es lo que de alguna manera freeza la iniciativa, en castellano esto significa que si tu mente no está conectada con el erotismo, es poco probable que quieras tener relaciones con tu pareja o buscar momentos de placer para ti misma.

El problema es que suele confundirse con la falta de amor y algo cierto es que quien recibe el rechazo ante la propuesta de tener relaciones, ve gravemente afectada su autoestima y su bienestar personal.

Pero, ¿existe una frecuencia “ideal”? La importancia del sexo no está sí o sí determinada en la frecuencia de las relaciones sexuales. Algunas parejas se sienten excelentes aun teniendo una intimidad sexual muy limitada. Otras parejas, incluso con una alta frecuencia de relaciones sexuales, sienten que algo sigue faltando. La pregunta clave sigue encontrando respuesta en el sufrimiento expresado por uno o ambos cónyuges. Para muchas parejas, no es fácil encontrar el equilibrio adecuado entre los deseos de uno y otro sin caer en la frustración.

¿Qué es lo que hace que baje el deseo? Es una pregunta compleja, dividámosla en al menos, tres grandes grupos: vincular, individual y orgánico. Aclaro que es sólo una diferenciación pedagógica, en la práctica todo esto puede -o no- tener elementos de uno u otro “grupo” aleatoriamente.

Factores vinculares: Anticipación negativa del encuentro sexual (“no me gusta” “no voy a poder”, “va a ser otra vez lo mismo”, etc).

  • Concepción errónea de la sexualidad: malas experiencias anteriores.

  • Influencias de las normas sociales: “mis amigas tuvieron sexo y yo no”.

  • Influencia de la educación religiosa: “tener sexo es pecado”.

  • Pensamientos coercitivos: “si no lo hago mi pareja me va a dejar”.

  • Celos, inseguridades, infidelidades, rencores, etc...

Factores individuales:

  • Ausencia o poca presencia de pensamientos eróticos en el momento del encuentro sexual: “¿a cuánto el kilo de cebolla?

  • Sentimiento de culpa, repugnancia o frustración: “la verdad es que no me gusta pero lo hago porque mi pareja necesita descargarse”.

  • Desconocimiento del propio cuerpo y el cuerpo de tu pareja: “no sé qué es un orgasmo”.

  • Trauma o abuso sexual.

  • Preocupaciones laborales, estrés, agotamiento, problemas familiares, de salud, etc.

Factores orgánicos:

  • Pastillas anticonceptivas (algunas, no todas).

  • Diabetes no medicada.

  • Hipotiroidismo no medicado.

  • Afectaciones en la glándula tiroides.

  • Enfermedades, etc.

Hay algo que digo seguido y es que en el Sexo Más es Más. Parece una frase simpática y sin mucho contenido, un lindo hashtag. Pero si te ponés a pensar ¡tiene muchísimo sentido! Cuantos más pensamientos eróticos, sensuales y relacionados con el placer tengas, probablemente más encuentros vas a querer tener, independientemente de tu estado civil. Y, por el contrario, cuando la mente está ocupada con la rutina, el estrés, la monotonía, las preocupaciones laborales, familiares, temas de salud, dinero, etc, dejamos muy pero muy poco espacio al placer y ni te digo a la autoexploración.

Te propongo que empieces a poner tu ¡mente en Modo Erótico!

Si estás sin pareja:

  • Conectate con el placer, mímate, consiéntete.

  • En el caso de las mujeres, observar con un espejo la vulva: es una buena manera de descubrir a nuestro órgano conductor de placer.

  • Encuentra la motivación que necesitas en películas cargadas de sensualidad, literatura erótica y porno soft.

  • Confianza, seguridad y autoestima.

  • Una cita contigo para ti: todo tu cuerpo es una gran zona erógena, no vayas directo a los genitales, disfruta de tus 2 m2 de piel...y luego vas justo ahí donde te gusta.

Si estás en pareja:

  • ¡Todas las sugerencias anteriores son muy válidas! No dejes de tocarte y acariciarte en soledad por el hecho de estar en pareja. El autoconocimiento es la mejor herramienta, para que puedas pedir luego aquello que te gusta y que ya sabes que te hace llegar al cielo de los orgasmos en 3...2...1

  • El fuego necesita aire: Si tu pareja está todo el día encima tuyo insistiendo para que accedas a tener relaciones, prácticamente no te deja pensar ni registrar en qué momento es que tú verdaderamente tienes ganas. Espacio, aire, y mucho diálogo para evitar la insistencia y el abuso emocional al que muchas personas se ven sometidas por miedo a perder a sus parejas.

  • El amor no es sinónimo de sexo. Aprendamos a poner más pimienta, a ser más libres.

  • Innovar: recorran toda la casa buscando dónde pueden tener relaciones sexuales. Lean el Kamasutra y diviértanse experimentando poses que nunca hayan probado antes. Generen nuevas situaciones al menos una vez al mes.

Sólo se puede cambiar aquello que deseamos modificar. Si no hacemos nada por buscar ese cambio...simplemente todo seguirá igual. Esto parece muy obvio, pero se esconde tras la falacia del deseo natural y espontáneo. Esto es lo que le pasaba a Emilia, creyendo que el deseo tenía que ser algo espontáneo, dejó pasar el tiempo sin sentirlo hasta que anestesió cualquier posibilidad de sentir algo. Por eso, independientemente de tu estado civil, acuérdate del hashtag: #EnSexoMasEsMas, cuanto más conexión tengas en tu vida sexual, cuanto más pienses en placer, vivas en el placer y te encuentres entre pensamientos y fantasías eróticas y sensuales, más vas a querer repetir esa experiencia, más lugar tendrá el deseo en tu vida y sin dudas, más espacio habrá para el disfrute y la intimidad.

Lic. Mariana Kersz

Psicóloga y Sexóloga

@lic.marianakersz

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